lunes, 8 de febrero de 2010

Archäologische Expedition in der nördlichen Provinz Cordoba



Este fin de semana hemos estado de expedición arqueológica unos amigos, entre ellos uno alemán que conoce Córdoba mejor que muchos de nosotros. Estuvimos viendo los museos de la zona, como el Prasa-Torrecampo, con sus impresionantes colecciones; o el de Villanueva, más modesto, pero cuya riqueza asusta a cualquier especialista. Como siempre, sus directores, Juan Bautista y Silverio respectivamente, nos atendieron de lujo y nos mostraron lo mejor de las colecciones.
Eso sí, lo más divertido fue salir al campo en busca de yacimientos olvidados, que luego algunos tenemos la manía de recordar, y que convierten la zona del Valle de los Pedroches en una auténtica desconocida a nivel arqueológico. Sin embargo, comprobamos que su potencial era enorme, especialmente en cuanto a necrópolis se refiere. Como se ve en la foto de arriba, de algunos sitios especialmente interesantes, tomamos unas "fotografías aéreas" caseras, gracias a la esbeltez de Guadalupe (si me tengo que subir yo, hundo el techo del pobre vehículo); y otras, como la de abajo, lo más cerca posible, a pesar de las vacas... Lo cierto es que disfrutamos tanto de la Arqueología como de la Naturaleza, espléndida en esta época del año en las dehesas.

Más tarde, pitanza en La Cañada de Torrecampo, donde se come estupendamente, eso sí, pasando antes para la tapita en Los Mellizos de la misma localidad, sitio de encuentro ya tradicional para nuestras expediciones arqueológicas.
... y luego dicen que la arqueología es aburrida.....

5 comentarios:

Puerta de Osario dijo...

En realidad se había subido huyendo de las vacas, seguro.

Un gustazo poder ver un yacimiento arqueológico con la tranquilidad de que dentro de unos meses no habrá un edificio encima.

¿Hacia dónde crees que van estos sitios? ¿A quedar medio enterrados para que los reconozcáis sólo los profesionales o hacia un aprovechamiento turístico?

Jerónimo Sánchez dijo...

Pues de huir nada... es un procedimiento standar en esto de las expediciones arqueológicas. No hay otra manera de ver algunas cosas claras....
Y estos sitios irán donde las autoridades y la gente local quieran que vayan. Pontencialidad hay mucha. Pero la inversión debe ser constante durante unos años y no todo el mundo tiene visión de futuro. Más ahora, con el dinero tan escaso, aunque realmente no hace falta tanto como parece. Lo único que tengo claro es que los yacimientos que vimos son suficientemente importantes como para que autoridades académicas de Alemania vengan a verlos, y se sorprendan de lo difícil que es trabajar en Arqueología en España, a pesar de contar con restos sorprendentes. Algunos estamos empeñados en estudiar y rehabilitar estos yacimientos. A ver si nos dejan. Porque no sólo se trata de turismo, que también, sino de cultura, de puestos de trabajo, de conservación de la naturaleza, de recuperación es espacios protegidos, de conocimiento... Y cuando éramos ricos nadie tenía mucho interés. Imagínate ahora, empobrecidos con una crisis.

Paco dijo...

Que lástima Jerónimo que esas expediciones no puedan contar con neófitos, se aprendería mucho y se difundiría la riqueza.

Jerónimo Sánchez dijo...

La verdad es que sí, pero estas cosas son así: hay que disponer, normalmente, de un todoterreno, hay que ir a 20 sitios para encontrar 1 medio bueno, el tiempo es corto y la noche se echa pronto encima, mover 5 coches a la vez con gente dentro es un problema logístico, porque en la mayoría de las ocasiones no hay sitio real para aparcar, luego nos ponemos a discutir cosas que no veas.... en fin, la verdad es que sería interesante una difusión desde el principio, pero a veces es poco o nada práctica. De todas formas, míralo por el lado bueno: luego montamos expediciones para ver sólo los sitios chulos, los lugares donde se ve algo de verdad, sin tener que pasar por el coñazo de andar de acá para allá. Claro, que en una cosa te doy la razón: el momento del "descubrimiento" es impagable.

Puerta de Osario dijo...

Yo he pensado lo mismo que Paco, pero es que a veces quiero ser el niño en el bautizo y el muerto en el entierro, y cada uno tiene su sitio. El mío está leyendo tus rutillas de descubrimiento. Así que cuéntalas, por lo menos.