
Pero lo peor no es eso. Lo peor es que todo lo que gira en torno a Medina Azahara se está convirtiendo en un juego vacuo de apariencias que amenazan con convertir el yacimiento en una feria, no en un centro de investigación y difusión. Porque lo del dichoso premio tiene guasa, y aquí lo único que importa son las apariencias, el traje del rey.
Y todo gracias a que los que mandan en la consejería y el que manda en Medina son coleguitas, y tienen la misma visión caciquil de la Arqueología, que sólo es un instrumento en sus manos para acrecentar su ya descomunal, desproporcionado ego.
¿Por qué es incompresible lo de Medina? Seré sintético. Juzguen ustedes mismos.
1. aspectos técnicos: premio para un edificio con goteras; 20 mill. de € para tener goteras... ya han existido reparaciones, y las que quedan, porque aquello, al ser un bloque macizo no hay forma de arreglarlo sin desmontar medio edificio, o ponerle una cubierta que sobresalga, con el consiguiente coste e impacto visual. Espero que el otro edificio que están haciendo estos señores arquitectos lo hagan mejor... porque parece que la cosa es meter cemento por un tubo.
2. La integración en el paisaje del edificio contrata con ese paisaje lleno de parcelas ilegales... de nota para cualquier urbanista, sí señor.
3. El museo. La ley de museos de Andalucía establece un rígido procedimiento para que un edificio sea catalogado de museo. La consejería, en un alarde de caciquismo, ha convertido un centro de interpretación del yacimiento en un "museo". Y lo que estaba destinado a resaltar la importancia del yacimiento de Medina Azahara acaba convirtiéndose en un supuesto museo andaluz del Arte Islámico, donde la procedencia de las piezas -sean o no sean de Medina- importa muy poco. Lo importante es que sean chulas y bonitas. Me explico en el siguiente punto.
3. La museografía. Esto es de traca. Llevo años trabajando museografías en yacimientos y en museos, y nunca he visto nada igual. Es la primera vez que veo montar una "exposición permanente" con piezas traídas de todos los museos de Andalucía, que no se saben si proceden o no de Medina Azahara. El caso más sangrante es que el del Museo Arqueológico de Córdoba, al que le sustrajeron 960 piezas hispano-musulmanas, entre ellas el famoso Cervatillo, pertenecientes a la colección del Estado, es decir, de las más antiguas, y de las que no hay constancia científica de que sean de Medina. La mayoría de ellas ni se exponen. Pero no se ha dudado en desmantelar algunos museos andaluces, para hacer un pastiche falso
4. Estas piezas prestadas deben devolverse dentro de unos meses a sus respectivos museos, porque el préstamo para la exposición temporal de la inauguración finaliza. Es decir, el maravilloso programa museográfico premiado no sólo es falso, pues no responde científicamente a lo hallado en Medina, sino que es temporal, finito, y se deberá desmontarse dentro de poco.
5. La museografía ha costado más de 3 mill. de €, con vitrinas hechas ex profeso para determinadas piezas, como el caso del cervatillo dichoso... ¿qué harán con ellas cuando se lleven las piezas?
6. Los multimedia del edificio son poco menos que inventos muy imaginativos de una ciudad de la que sólo se conoce una mínima parte... pero esto no ha sido óbice para que se recree toda una ciudad imaginada, que por cierto no sólo son bastante falsos, sino que han salido carísimos, por decenas de miles de €. Una pena... si me hubieran preguntado les hubiera aconsejado empresas magníficas a precios imbatibles.
7. El mantenimiento de todo este edificio sin apenas luz natural, goteras incluidas y control de humedad relativa para piezas únicas ha disparado los consumos y los gastos, llegándose a cotas insostenibles.
A todo ello hay que sumar que el edificio, tras haber despedido a su personal, apenas si tiene un 10% del uso planificado. Y lo técnicos que han quedado, están contratados en condiciones más propias de Nairobi que de un país europeo, con sueldos de miseria y múltiples funciones...
Finalmente, lo de menos se ve que es el yacimiento, que desde hace años sufre una errática gestión, sin proyecto de investigación serio y donde todo parece que ya se ha excavado todo y que no hay nada más que decir.
Conclusión: los amigos se han juntado, han llegado a la Consejería y se están poniendo las botas, mientras las infraestructuras culturales andaluzas (museos, teatros, centros de interpretación) están desmoronándose. La Consejería fomenta, cueste lo que cueste, el marketing (nada más) de los Dólmenes de Antequera, Medina o el Museo del mundo ibérico de Jaén, como un vulgar producto comercial. Todo lo demás, se puede ir al carajo directamente, porque no es de los amigos. ¿Se llevarán también los leones ibéricos de Córdoba o Baena parar montar el macromuseo ese para mayor gloria del Santo Reino? Pues no me extrañaría lo más mínimo.
Estos hacen suyo aquello que dijo Cela: a los amigos el culo y a los demás, por culo.
pd: esto promete más tardes de gloria... así que sigan atentos, que esto no ha terminado ni mucho menos.


